miércoles, 12 de marzo de 2014

Europa y la situación en Crimea

Me toca estar en Inglaterra cuando Rusia dispone de medidas para asegurar sus intereses en Crimea, luego del cambio de orientación del gobierno de Ucrania, ahora hacia la Unión Europea. La apuesta de Ucrania no parece sólida con una europa políticamente secundaria a nivel mundial. Un ex embajador británico en Moscú escribió recientemente que debe comprenderse el significado de Ucrania para Rusia, afirmación que ha refrendado Henry Kissinger, irrumpiendo en escena desde su retiro.
Este episodio permite en mi opinión comprender qué rol potencial puede jugar Europa, en un mundo cuyo centro económico se ha trasladado por completo hacia el pacífico: con centro en estados unidos y piezas en Asia, el epicentro de las relaciones internacionales actual no incluye al viejo mundo, remarcando al mismo tiempo su resecamiento, en comparación con prolíficos tiempos pasados. Pero la opacidad actual europea, en medio de los gigantismos del comercio y las finanzas, no debe hacernos pasar por alto su reserva estratégica. En efecto, Europa posee la cultura, tan importante como para merecer estar bajo control, aún en plena apología de la tecnología. El viejo continente es, entonces un actor inactivo, pero no muerto. Y lo que está sucediendo en Crimea lo prueba: todos los argumentos que asisten la posición Rusa surgen de la historia y la cultura.
Cabe delimitar en qué escenario se mueve Rusia, así como quienes impulsaron el cambio político en Ucrania. El mundo actual fue delineado por la conclusión de la segunda guerra mundial. E Inglaterra está claramente a un lado de la línea que identificó ganadores y perdedores. La abundancia de libros sobre el tema lo comprueba, y de alguna forma emula a la numerosa bibliografía existente en los EEUU sobre la guerra de secesión. Pero Gran Bretaña no fue la protagonista de la victoria que la incluyó entre los ganadores. La última guerra que gana Londres es la primera. Los monumentos a los caídos en este conflicto están por todos lados. Cada institución tiene el suyo, indicando los nombres de los suyos que murieron pro patria, como indica alguno que ví en alguna calle. Con moderación, pero con necesaria insistencia, los documentales que veo en la TV del hotel hablan de la “Batalla por inglaterra”. Así se denomina entonces la cuota de triunfo inglesa en la segunda guerra mundial, bastante circunscripta a su propia porción en el continente y poco alusiva a la totalidad del conflicto. Las afirmaciones en primer plano llevan como sujeto a Inglaterra, pero cuando debemos encontrarlas referidas a la segunda, debemos buscarlas en los EEUU.
La Europa ganadora queda así restringida al relato en voz pasiva de la segunda guerra mundial. En contraste, la Europa que perdió puede asumir distintos matices. Tomemos a Polonia, por ejemplo. Los compatriotas de Juan Pablo II solían decir en su momento que su país había perdido la guerra dos veces. Dicha la frase, queda claro por qué. Este país, y los demás de raíz eslava de la Europa central, deben su actual libertad a la implosión de uno de los ganadores, desaparecido de la escena ya que no puede considerarse a la Rusia actual heredera de la victoria de la Unión Soviética. Y es importante señalar que nada deben a los ganadores que todavía están en pie. Amplio un poco este punto. Podría considerarse que, al menos indirectamente, los países antiguamente integrantes del pacto de Varsovia se beneficiaron de la presión de los EEUU sobre la Unión Soviética. Propongo dirimir esta cuestión mediante la evidencia que proporciona George Weigel en su libro sobre Juan Pablo Segundo, aclarando que este autor posee una visión profética sobre la existencia de su país. Este autor proporciona datos de la resistencia cultural que existió en Polonia, liderada por los Cardenales Sapieha y Wysnscki, y de la que participó Karol Woytyla. Profundizando aún más, está el caso de la independencia croata, preservada de una invasión sólo mediante una guerra, raramente ocurrida en forma posterior a la extinción del mundo soviético.
Continuando el recorrido de los países que no deben su situación actual a la resolución de la segunda guerra mundial, podemos reconocer una segunda categoría en Alemania. Este país logra su unidad con la clara oposición de Inglaterra. Le tocó a Margaret Thatcher en pleno siglo XX agitar el mismo fantasma del peligro de la unidad alemana que desvelaba a Ricehlieu en pleno siglo XVII. De más está decir que la Francia de Mitterand no es la del XVII. De esto ya hace más de 20 años, y nadie ya lo contesta. Pero es sugestivo el segundo plano que, al menos hasta ahora, ha jugado Alemania respecto a la situación de Crimea. Merkel asiste a la reunión de líderes Europeos, pero sin realizar declaraciones comprometedoras para su país. Esto podría deberse a la renuencia alemana a asumir un rol visible en la diplomacia, que han observado muchos, al menos por fuera del ordenamiento de la finanzas del continente. Sin embargo, la situación en Crimea resuena en el conjunto de la Europa central, espacio con el que Alemania ha tenido una profunda relación histórica.
La situación en Crimea puede ser la punta de un ovillo. Los cambios territoriales en un continente al que estamos acostumbrados a mirar como un museo viviente, constituyen una novedad. Sin duda, la evolución del estatus de la península no puede afectar de ninguna manera material a los Estados Unidos, ni ocupar un titular de tapa en la prensa Asiática. Pero parece ser la manifestación de nueva savia insuflada al viejo árbol europeo, sobre todo para las ramas que menos le deben al realineamiento posterior a la guerra. Al acceder en forma directa a la reacción de la prensa inglesa, es inevitable tener la sensación de que se está ante algo nuevo, para lo cual el manual del status quo no tiene una respuesta. La reacción parece ser instintiva: los rusos no pueden hacer esto. Pero la historia se mueve con códigos más elaborados. Es a lo que se dirigen las declaraciones de Kissinger y del ex embajador Inglés.

Marcelo E. Lascano

lunes, 3 de febrero de 2014

Punto de Vista

El siguiente artículo contiene valiosas observaciones que tocan el siempre recurrente problema de la innovación, los recursos humanos calificados con los que cuenta la Argentina, y la información que, sobre estos dos temas, reflejan las estadísticas industriales. Me recuerda a un estudio del CONICET que identificó que durante los últimos 15 años la asistencia del gobierno federal a proyectos de innovación en maquinaria agrícola apenas superó los US$ 100 millones. 



En una de las últimas emisiones del programa “6-7-8″, Roberto Felleti, economista y diputado oficialista, dedicó buena parte de su intervención a atacar el señalamiento del periodista Ismael Bermúdez acerca de que la industria automotriz en Argentina es una armaduría de partes extranjeras. Los punteros oficialistas están lanzados a una campaña contra Bermúdez y Altamira, con falsificaciones y arbitrariedades. Les preocupa menos el Club de París o los especuladores que se quedan con el patrimonio de la Anses. Después de batir el parche acerca de que la emisión de moneda para pagar la deuda externa y los subsidios a los capitalistas, no es inflacionaria, y que quienes afirman lo contrario son indiscriminadamente ‘neoliberales’, se han llamado a silencio ante la brutalidad de la suba de las tasas de interés del Banco Central para absorber moneda en circulación, a cambio de un beneficio usurario monumental para los bancos.

Quien esto escribe, en columnas en Perfil y Clarín, y Bermúdez, en Mitre, coincidieron en caracterizar que la industria automotriz y la electrónica son armadurías o ensambladoras de partes importadas, que dejan un balance negativo de divisas, que se agravará considerablemente como consecuencia de la mega devaluación. La participación de autopartes producidas en el país no llega al 25%. El déficit de balanza comercial de la industria llegó a los 35.000 millones de dólares en 2013. Felleti acusó a Bermúdez de pretender el desmantelamiento de estas industrias, para que el excedente comercial de la soja quede en manos de la oligarquía agrario-cerealera. Es claro que, para Felleti, ese excedente de divisas (una vez remuneradas las sojeras y las cerealeras) debe ir a manos de GM, Fiat, VW, Ford, Renault o Toyota. Ocurre que, precisamente, debido, entre otros factores, a esta transferencia parasitaria de divisas, el gobierno ha procedido a una megadevaluación del peso, que ya es del 40%, lo cual significa una desvalorización equivalente del patrimonio nacional, en especial de la fuerza de trabajo (y los jubilados).

La apología de la maquila industrial, asocia a Felleti al desarrollismo de Frondizi-Frigerio-Alsogaray-Martínez de Hoz (1959-1962), una cría de ‘Libertadora’, cuya seudoindustrialización provocó, en solamente dos años, una grave crisis de balance de pagos, debido al déficit comercial, el pago de regalías y la remisión de utilidades al exterior. Estas crisis produjeron, a su vez, despidos y un aumento tendencial de la tasa de desocupación. El parasitismo de los regímenes de subsidio a la electrónica y productos digitales fue denunciado hasta por Horacio Verbitsky; la industria automotriz ha recibido del gobierno K adelantos de capital y el pago de la mitad de los salarios. La burguesía nativa y sus representantes políticos e intelectuales han sido incapaces de formular una vía para industrializar a Argentina. Por eso ocultan que la megadevaluación acentuará el desequilibrio comercial o, en su defecto, desatará despidos masivos en la industria.

El armado de partes, maquila, es el método de superexplotación nacional que el capital internacional ha impuesto a numerosos países periféricos, como ocurre con México, Centroamérica y Asia. Es precisamente la ‘tercerización’ industrial del capitalismo ‘neoliberal’.

La posición de Felleti es tan grosera, que desmiente a su tutor, Aldo Ferrer: “La causa principal de la restricción externa, dice Ferrer (BAE, 23/1), es la creciente brecha en el comercio internacional de manufacturas (…), particularmente (sic) en las autopartes, el complejo electrónico, los bienes de capital y el sector químico”. Ferrer destaca “la subindustrialización y la débil participación en el proceso innovativo de la industria argentina”. El lamento de Ferrer es tardío, incluso porque ya hacía de las suyas como ‘joven frondicista’.


El ataque de Felleti y los punteros televisivos K es, de todos modos, una maniobra de distracción. Estos energúmenos han salido a defender el ajuste, la mega devaluación, las tasas de interés usurarias, el entreguismo a las petroleras y el sometimiento a los usureros internacionales, que cobrarán 4.000 millones de dólares en 2014 por la reestructuración ruinosa de la deuda externa por parte de Kirchner-Lavagna-Nielsen, y por la falsificación de las estadísticas de producto interno bruto.

Por Jorge Altamira, publicado por InfoBAE, 31/01/14

miércoles, 29 de enero de 2014

La Argentina y China, un espacio de reflexión poco explorado

En los ùltimos diez años la polìtica exterior de nuestro paìs ha pegado un giro hacia China. Esto ha ocurrido en forma imperceptible o, mejor dicho, no verbalizada. Las exportaciones de soja han ido fijando, sin palabras, nuestra diplomacia. Aquì hay un raro alineamiento entre los sectores agrícolas, que hace muchos años vienen hablando de Asia, el modelo polìtico basado en el gasto pùblico, y cierta forma de concebir nuestra relaciones internacionales sobre la base de lo alternativo, llámese tercera posiciòn, o aislacionismo respecto a los principales potencias y sus relaciones internacionales.  

La rara coincidencia entre las nociones generales que el sector agrìcola tiene sobre su potencial, pensado sobre la base de Asia, y nuestra dirigencia, siempre en busca de una tercera vìa, muestra el punto hasta el cual la orientación hacia China carece fundamentaciòn o discusión, al menos explícita, política o académica, económica o cultural. Sòlo de esta forma pueden estar de acuerdo  ambos actores mencionados, inconciliables en todos los demás planos. Sobre todo, debe tenerse en cuenta que tampoco se ha puesto el tema al nivel de los compromisos entre ambos paìses. Dos aspectos, al menos, pueden tenerse en cuenta para comenzar a evaluar què relaciòn puede construir la Argentina con China.

El primero ha sido abordado por Eugenio Dìaz Bonilla en un artículo publicado recientemente en la revista del Consejo Profesional de Ciencias Económicas, en el que analiza una de las nociones frecuentemente mencionadas por productores y representantes del sector agrìcola: aquella surgida de una aritmètica poco amiga de los datos reales, en la que China por ser el paìs màs poblado resulta ser un demandante incontenible de alimentos presa de su propio tamaño. El concepto presupone un esquema automàticamente facilitador de nuestras exportaciones, sin ninguna constraprestaciòn de nuestra parte. Dìaz Bonilla siembra valiosos datos que muestran las exportaciones de alimentos de la propia China en aumento. Aùn para quien no busque una respuesta concluyente, este artìculo es importante porque muestra la dificultad de partir de un lugar comùn en este tema, y de una suerte de comercio exterior pasivo, fàcil: vendrán a buscarnos.

El segundo, creo yo el más importante, lo ha enunciado recientemente un geògrafo francés, cuya posición en el ranking galo de mis colegas desconozco, pero bien podrìa hacerlo acreedor de un ascenso de varios puestos, por la lucidez de sus observaciones. Guillaume Giror, de la universidad de Orleans es especialista en China, y  opina sin las restricciones que pueden moderar la honestidad de los observadores originarios de países mucho más involucrados comercialmente con China. El devenir de la historia no pasa sòlo, o no pasa, por el éxito económico, y las siguientes palabras no solo evalúan tres décadas de apertura en China, si no las posibilidades de este paìs durante los próximos años o, digamos, en el mediano plazo, de continuar avanzando sobre la base de un modelo exclusivamente económico:

"(...) La polìtica de reforma y de apertura concebida como instrumento de reestablecimiento de la potencia económica al servicio de un objetivo más amplio y ambicioso, el renacimiento de la civilización china, no le ha permitido aun a China asegurar un leadership mundial incontestado, ni canalizar valores universales suceptibles de conllevar realmente la adhesión de otros pueblos, esto es, un elemento escencial para el soft power. Adicionalmente, las bases de la potencia económica china aùn son tradicionales y no le permiten a China todavìa disponer de un liderazgo tecnológico en relación con el tamaño considerable de su PBI. La potencia de China se apoya sobre una estrategia mercantilista de acumulación de divisas, y la reciente desaceleración del crecimiento del PBI chino que siguió a la crisis de los países ricos tiende a desmentir la "teoría del desacomplamiento", según la cual China puede desarrollarse siguiendo un modelo endógeno alimentado por el mercado interno y no las exportaciones. Ademàs, el crecimiento de China reposa en gran medida sobre una estimulación parcialmente de tipo político, sobre la base de grandes obras públicas cuyo costo ecológico la sociedad está cada vez menos dispuesta a admitir"

Ver; 
Giror, G. 2013. Comprendre la China aujourd`hui. La Geographie 1550, 10-15.
Díaz Bonilla, E. 2013. La Argentina y el comercio agroalimentario mundial. Perspectivas Revista del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Buenos Aires 5, 64-110.

Marcelo E. Lascano

miércoles, 20 de noviembre de 2013

La soberanía en la historia - 1846 en la Argentina

Algunas reflexiones sobre la soberanía en nuestra historia

Amigos, les acerco una reflexión sobre la filosofía con la que encaramos nuestra historia, más que un recordatorio de lo que fue la Batalla de Obligado en 1846, nudo clave en la organización política de nuestro país.

En carta cuyo destinatario no recuerdo, el Deán Funes profetizó, creo que en 1812 , que la independencia no sería "soplar y hacer botellas".

Efectivamente, la cosas no son posibles con sólo quererlas, y menos los hechos políticos. Sin embargo, pensamos nuestro origen en forma algo voluntarista. Muchas veces razonamos nuestra historia como si creyéramos que la Argentina apareció sobre el mapa en forma "instantánea": como quien compra y vende una propiedad, el 25 de mayo habría sido un traslado de la titularidad del inmueble y bastará con tan sólo una mudanza para que los moradores puedan abrir la puerta a sus visitantes diciendo: "esta es mi casa". 

Aquí es dónde podemos permitirnos un poco más de abstracción, y comenzar por comprender que la aparición de una nueva comunidad no se limita a un acto endógeno: nos miramos entre nosotros y nos convencemos de que la autoridad del Virrey queda transferida al cuerpo colegiado a cargo durante un episodio de emergencia. 

Constituirse en comunidad política es presentarse ante la comunidad internacional. Esto es lo que falta desarrollar en nuestra historiografía, en esta, en aquella o en esa otra. Brasil ni siquiera tuvo que hacerse una idea de su independencia: con el traslado de la corte portuguesa a Río en 1807 hasta el último brasileño internaliza el cambio de status: el paso de jurisdicción dependiente a entidad independiente.

A nosotros nos toca digerir un poco más esta idea, y mover la comprensión del origen de nuestro país hacia un plano más holístico. Es un proceso gradual, que se recorre en base a ejercicios que nos saquen de la ingenuidad de creer que tan sólo por asumir nuestro destino, los demás países nos darían una candorosa bienvenida sin más. De hecho, eso hubiera podido ser algo probable en el siglo XVIII, pero no en el XIX, cuando los países centrales, conforme a las leyes más obvias de la historia, salieron de tour geopolítico por todo el mundo. La Gran Bretaña que intentó tomar Buenos Aires en 1807 siguió tan interesada en el país del Río de la Plata luego de que fuera independiente. Aquella Gran Bretaña con la que, posteriormente, se estableció una relación económica sobre la base de la conveniencia mutua.

Es largo el camino que debemos recorrer para dimensionar adecuadamente la importancia de la batalla de Obligado, en 1846, más importante que el cruce de los Andes. Obligado fue lo que nos adelantó el Deán y, quizás, nuestros antepasados mostraron lucidez al evitar apresuramientos en declarar la independencia. 

Como todo proceso genético, nuestra historia debe comprenderse en forma contínua y acumulativa, sin discontinuidades. Y en forma completa, para valorar con la profundidad necesaria el resultado condensado en nuestro presente.

lunes, 8 de julio de 2013

Zagreb, Croacia, caput Illyricum


La densidad cultural de Europa se labró en gran medida mientras reinos y principados se organizaban en territorios más o menos inmediatos. Muchos de estos dominios se integraron luego para formar unidades mayores en torno a las principales casa reales, pero algunos se mantuvieron hasta hoy, transformándose en estados. Croacia pertenece a este grupo. Los americanos de alguna manera unimos nuestro origen a las fechas de independencia, pero los croatas distinguen netamente ambos aspectos. Luego del fin del comunismo, es la “autonomía de estado”, que es una cuestión, lo que se alcanza en 1991, debiendo rastrearse el origen de los croatas, que es otra cuestión, hacia el final del primer milenio. Esta aguda divergencia entre entidad legal y existencia histórica puede resultar útil para explorar la nuestra. Yo por lo menos creo que los argentinos existían antes de 1810.
En la plaza que enfrenta la estación ferroviaria central (Glavni Kolodvor, juego: buscar entre estas letras las palabras estación y central) se erige la estatua de Tomislav I, rey de los croatas, al cual se asocia el comienzo de la existencia del pueblo croata, fallecido sin descendencia en 928. Desde entonces hasta comienzos del siglo XX, los croatas vivieron bajo la tutela política parcial o total de los Hasburgos, en forma directa o a través de Hungría, en todo su territorio o en parte. En el siglo XIII Zagreb es arrasada por los tártaros, lo cual marca lo cerca que Asia estuvo de extenderse hasta el Adriático. Pero, probablemente, fue el rechazo de los otomanos en los siglos XVI y XVII el hito que, a través de los misteriosos mecanismos de la historia, garantizó a los croatas una existencia definitiva. Es interesante aclarar que, hasta entonces, una provincia de Croacia, Dubrovnik, mantuvo con los Otomanos una relación de coexistencia, mediante el pago un exorbitante tributo anual que ésta muy comercial ciudad tenía la capacidad de afrontar.
La presencia vecina del Imperio Otomano duró hasta comienzos del siglo XX, y deja por rastro el contorno de Bosnia, que delínea el perímetro hacia el Sur de Croacia. Viven también en este territorio croatas, de alfabeto latino y religión católica, sobre todo en las franjas adyacentes al Estado Croata. Completan un extemporáneo cuadro étnico los Serbios, presentes en Bosnia y en la propia Serbia, claramente señalizados por su alfabeto cirílico e iglesia ortodoxa. Al Norte, los húngaros, tan inexplicablemente individualizados como los vascos. Al Noroeste, Eslovenia, cultura de tradición católica pero con un idioma más separado del Croata que el portugués del español. Tenemos entonces un país delimitado por sus propios vecinos. Si la República Checa y Eslovaquia se separaron, Croacia y sus involuntarios compañeros de ruta se “descompactaron”. Tan así es, y ha sido, que cuando Tito agrupa los dominios que occidente decide apartar de los Habsburgos, el único recurso semántico con el que contó para etiquetar su aventura fue el la posición geográfica. En efecto, “Jug” significa “Sur”, “oistoć” “Este”, si acaso mi profesora de Croata disculpa que consigno los puntos cardinales mal declinados. Lo que entonces parecía referirse a una raíz común eslava, a un “yugo” eslavo, identificaba en verdad a “lo eslavo del Sudeste”, con una inevitable y poco laudatoria connotación residual. Nada simpático. Por un remoto tinte eslavo se buscó enmendar una de hechos más inexplicables del siglo XX: la desintegración del imperio Austro-Húngaro. Búsquese allí también la causa del apetito territorial de los serbios, al no poder sostener el status quo a partir de 1989.
Por primera vez en mucho tiempo los croatas puede hoy alinear la identidad histórica con la política, dejando atrás, sin mayores estridencias, ese colectivo insostenible denominado Yugoeslavia. El ingreso a la Unión Europea debe analizarse desde este aspecto: no serán beneficios económicos, al menos no en el corto plazo, lo que obtendrá una vez dentro. Más bien, debe notarse que Croacia pertenece al centro de Europa, y la UE expresa el regreso a casa luego vivir décadas junto a naciones que ni siquiera usan el mismo alfabeto.

La capital refleja claramente cómo la modernización actual se mimetiza con la cuidad que dejaron los Habsburgos, a modo de un único movimiento en verdad interrumpido por las décadas de hibernación en el “Sudeste”. Hoy despierta en Zagreb lo que fue adormecido luego de la segunda guerra mundial. Me miran los mismos croatas sorprendidos porque mi primera visita es a la capital, sin visitar Dalmacia. Croacia está viva, y la energía emana de Zagreb, caput Illyricum.

viernes, 5 de octubre de 2012

Enseñanzas de la campaña electoral en los EEUU

En la Argentina el sistema de partidos políticos no está en su mejor momento. Este artículo evitará contribuir con otra opinión sobre el tema, pero sí es conveniente ver que en una democracia sólida los partidos pueden contener heterogeneidades de gran importancia. Ver cómo se manifiestan los fuertes matices marca un nivel de diversidad que podría ser necesario admitir para reconstruir la participación pública en el Plata.


Artefactos como youtube permiten contabilizar, al menos en forma parcial, el interés por una temática, una canción o un discurso. Las intervenciones de los oradores de las convenciones de los dos partidos políticos nacionales de los EEUU están disponibles en youtube, cargadas por las propias organizaciones y aparatos de difusión. La cantidad visitas a los distintos discursos parecen ir en paralelo con la cohesión interna de cada partido, el carisma de los candidatos y los argumentos elegidos como caballos de batalla.

Ya hemos sabido que el discurso de Romney fue precedido por una bizarra pero no por eso más cómica intervención de Clint Eastwood ( http://www.youtube.com/watch?v=yoqKdWY692k ), generando críticas en el partido porque esto habría restado brillo al candidato. Esto fue rigurosamente cierto. El poco ocurrente diálogo con un Obama ausente ha tenido ya más de dos millones de visitas, nueve veces más que el cierre, a cargo del propio Romney. Pero el mérito no puede atribuirse sólo a Eastwood. Marco Rubio, que habló inmediatamente antes, acreedor del podio por ser Hispano, demostró que más lo merecía por elocuencia, y el discurso de la misma Ann Romney, circunscripto a un lenguaje emotivo sin connotaciones de policy, ha recibido más visitas que el de su esposo. Podría decirse entonces que el poco lucimiento de Romney entonces estuvo a cargo de todo su partido.

Bill Clinton intervino en una de las primeras jornadas de la convención demócrata, logrando absorber la atención con un discurso de más de cuarenta minutos (http://www.youtube.com/watch?v=i5knEXDsrL4 ), y que junto al State of the Union Speech de este año ( http://www.youtube.com/watch?v=6Tlp9Gx4lfo ) trazan un diagnóstico accesible de la escena política estadounidense. La intervención del ex-presidente ya se acerca a las seis millones de visitas. Me expongo por hacer esta recomendación doblemente demócrata para resumir un panorama general. Podría agregar la actuación de Newt Gingrich en el debate de noviembre del año pasado, pero eso exigiría el lector filtrar muchas afirmaciones, bastante menos acertadas, de los otros pre-candidatos. La imposibilidad de recomendar uno o dos discursos republicanos prueba el problema de este partido para establecer un alineamiento interno. Sin esto es imposible transmitir capacidad de gobierno a una sociedad.

Sean válidas o no sus consignas fuera de su país de origen, el Tea Party ha sido una manifestación de que existe una parte de la sociedad estadounidense no representada adecuadamente. El fenómeno ha sido complejo, pero me atrevo a sintetizarlo: lejos de constituir una manifestación de tipo partidario, se relaciona con una característica sociológica, el sentido individual, y su relación con la intervención de las estructuras de gobierno en la vida pública. Estando fuera del gobierno, Obama capitalizó el desgaste de la política exterior de Bush, y estando fuera del gobierno los Republicanos capitalizaron en 2010 el voto de individuos superados, puntualmente en ese momento, por la implementación de un sistema de salud socializado. Los primeros intentos de Obama de aprobar esta reforma en el Congreso del país chocaron también con la resistencia de legisladores demócratas, prueba de que la dimensión individual en los Estados Unidos cruza todos los matices. 

La captura del voto del heartland, dejemos de lado el término tea party, en 2010 pudo realizarla el partido Republicano con nuevos rostros, exentos de una reputación y dispuestos a sostener consignas que no había sostenido McCain en 2008. Uno de los íconos en este sentido fue Christine O'donnell, candidata a diputada por Delaware, presentada en sociedad como ama de casa devenida en política, la exacta combinación para atraer el voto del heartland que, insisto, aunque mayoritariamente conservador, excede lo partidario.

En la convención republicana no sólo faltó la intervención de Sarah Palin, todo un diagnóstico, sino también la de Christine O'donell o sus homólogos. Es que ceder lugares a la base no implica riesgos cuando lo que se disputa son bancas legislativas, es decir, piezas de un poder fragmentario. Pero la presidencia es poder concentrado, y ni siquiera la vice-presidencia debe exponerse. El Tea Party sirvió para cuestionar a Obama, pero sin cuestionar el partido republicano.

El punto de divergencia al interior del partido republicano es el gasto público, consigna entendida en los EEUU en forma diferente a lo que sucede entre nosotros -imposible presentar el tema aquí. El crecimiento imparable del endeudamiento del Estado federal estadounidense fue uno de los temas centrales para el heartland, el interior profundo, que tampoco se circunscribe a un voto rural. Al mismo tiempo, sectores del establishment del partido pugnan por la continuidad de su país como guardián del mundo, con el consiguiente consumo de recursos públicos. Esta disyuntiva tiene vigencia a nivel de toda la sociedad, pero encuentra al partido demócrata intacto a un lado de la discusión, y al republicano partido al medio. En una de las mitades se ha movido Ron Paul, pre candidato que nunca sobreestimó sus posibilidades y consiguió imponer su testimonio. Triunfo que, sin proponérselo, tampoco ayuda al lucimiento de Romney.

Ron Paul dedicó cada una de sus palabras a este tema, aunque desde una plataforma diferente a la del heartland. Y si bien hubiera podido apelar a esta base, aunque de modo forzado, el resultado habría sido una ruptura neta con el partido republicano que sólo lo hubiera debilitado. Permanecer en el GOP le permitió mantenerse en escena hasta fines de junio, articulando con su mensaje parte del reclamo del heartland. Pero Ron Paul en mi opinión también consolidó consignas demócratas.

En efecto, su prédica sobre el alcance del Estado, tema de elevada filosofía política que marca el nivel conceptual manejado por el electorado, la hizo en un ida y vuelta, inescindible, con su concepción sobre relaciones exteriores. Desde este punto Ron Paul tiene asegurada la vigencia de sus palabras entre amplios sectores del electorado demócrata, en particular “blancos” que dan importancia sólo secundaria a los social issues. Este es también el perfil del electorado independiente que mueve en última instancia el amperímetro de la elección. Los comentaristas estadounidenses insisten con el it’s the economy, stupid, frase de connotación difícilmente transferible al español. Con un mínimo de objetividad, podría afirmarse que son temas políticos de mayor vuelo los que han estado en juego en la arena pública. Y si bien estimo el instinto del votante estadounidense, eso no significa que sobreestime la posibilidad de que se traduzca en cambios en la distribución de poder. No estoy tan seguro que la economía sea el tema principal. Ron Paul no hubiera cobrado notoriedad si así fuera. El desempleo afecta más a sectores de bajos ingresos de las minorías, ubicados en el bolsillo de Obama desde 2008 y que, a diferencia de los votantes del heartland con Romney, asistirán a la elección aún desempleados. Efectos dispares del voto voluntario que merecen atención.

Podría observarse que este artículo no es del todo simétrico, porque debería incluir un inventario de los contrastes al interior del partido Demócrata. Pero ese no es el punto, porque el que está fuera del poder es el Republicano y por lo tanto tiene mayor interés en conformar una opción compacta. Mitt Romney tiene poco carisma. Pero es difícil creer que el mismo Clint Eastwood hubiera podido sobreponerse a la propia dispersión partidaria. A primera vista, pareciera que es gracias a los furcios de Romney que Obama necesita dedicar poco tiempo a convencer a los estadounidenses. De alguna manera los furcios evitan que se advierta en toda su dimensión lo que podría ser, o no, la antesala de la desintegración del partido Republicano, o al menos la de su electorado.

Cuando estas líneas terminaban de ser redactadas, ocurría el primer debate entre los candidatos, en mi opinión bastante opaco, salvo por un remate de Obama, bien hacia el final. Confirmando con sus palabras la indefinición de carácter que todos ven en él, Romney comenzó a insistir en la importancia de sentarse a dialogar con el otro partido. Tema favorable para cualquier presidente, ya que el cargo hace imposible no mostrar credenciales al respecto. Pero además Obama pudo ir más allá, afirmando que el rol de un líder también es saber decir que no. “Usted no ha sabido decir no a los sectores más extremos de su partido”. Así, Romney, que en su closing statement no replicó tamaña observación, quedó expuesto en su doble vulnerabilidad, escénica y partidaria. Los titulares han dado ganador al candidato republicano, que además de recibir ése último toque, pasó la noche intentando convencer al electorado de que no existiría diferencia entre él y un demócrata.

Muchas consignas de Obama son discutibles, pero surgen del verdadero convencimiento. Romney ha contado con un fabuloso presupuesto publicitario desde que comenzó la interna republicana. Por lo pronto no ha logrado convencer a gran parte de su partido, y la más rutilante actuación en el próximo debate no le acercará estos votos. Los social conservatives serán los grandes ausentes el 6 de noviembre. Más difícil aún será alcanzar el electorado fuera del propio redil, el que mueve el amperímetro de la elección. El trabajo de Ron Paul está hecho, y no sólo condicionará esta elección. El electorado estadounidense es exigente, y el escenario actual sugiere que el alcance de la publicidad y los medios de comunicación está primero determinado por el contenido político.


Por Marcelo E. Lascano
Septiembre de 2012

viernes, 17 de agosto de 2012

Hotel Plaza en venta - Escenario del épico encuentro entre el Profesor Landormy y el Embajador Pestorejo "y" Sanabria


Ojalá Arturo Cancela estuviera vivo....

Difundida la noticia, la embajada de la República de El Salvador envió al hotel a su mejor representante para comunicar su posición. Se trataba nada más y nada menos que de intervenir en la venta del lugar donde se habían forjado gran parte, si no todos, los lazos de su país con Grecia y el desarrollo conjunto de los estudios ornitológicos del sisonte, ya sea en vasijas cretenses o en las selvas de las tierras calientes del país. La tarea estuvo a cargo del Licenciado Rómulo Arístides Errechea Valencia, hábil orador, egresado de la Academia Nacional de Filosofía y Artes de Centroamérica "Pestorejo Y Sanabria", con sede en Managua, y fundada por un primo tercero de Rubén Darío, Darío Gómez. Considerando que Nicaragua tiene tan sólo cuatro millones de habitantes, resultaba más que improbable que un nativo tuviera menor grado de parentesco con la voz de América. Allí había aprendido que una de las principales armas del discurso era la sorpresa porque, sin duda, para él la palabra era la munición en una guerra de dimes y diretes diplomáticos. Las relaciones de su país con La Argentina no pasaban su mejor momento, o no pasaban, así que cuando recibió la noticia de la venta del hotel comprendió que esta era la oportunidad para protagonizar, al menos por un día, la agenda diplomática de un país al menos 35 veces más extenso que el de su país, conquistando con su verba entonces un territorio mayor a toda Centroamérica, incluyendo las diez y siete millones de islitas que él estimaba existían en el Caribe. 

Sería una gran batalla. Luego de bajarse del 152, porque el presupuesto de la embajada era proporcional al tamaño de su país, caminó con el corazón en la garganta hasta Florida y Santa Fe. Observó la ausencia de policías, decretada algunos meses antes en la que, empero, creyó ver la mano de los Dioses favoreciendo su paso a la eternidad oratoria. Cruzó la calle y sin pedir permiso si quiera al que en ese momento pasaba el trapo, subió la escalinata. Sacó del interior de su saco diez hojas A4 dobladas en cuatro que temblaban por la emoción del momento y aclaró la garganta. Al tomar aire ingresó un bus blanco, repleto de turistas recién llegados del aeropuerto internacional. Se trataba del contingente del LXV Congreso de Odontología de la tercera edad, o al menos eso alegaban. Su mejor arma se volvió entonces en su contra. Parado en la más perfecta simetría de la entrada del hotel quedó sorprendido por la masa de personas que derramó la puertita del vehículo. "A ver vos, morocho, si me ayudás con las valijas" gritó el doorman de guante blanco, mirándolo y llenando con su voz el ambiente, con lo cual en forma instantánea se convirtió, antes de leer su discurso, en el centro de atención para todos los presentes. "Esta es la mía", pensó el conductor del bus que abrió los baúles laterales del bus y, a modo de transmisión de autoridad dijo al licenciado "pediles el numerito y que coincida porque si no después se nos arma kilombo con la empresa", tras lo cual volvió al bus para mirarlo de reojo por el retrovisor. Antes de que pudiera aclarar su nombre, licenciatura, alto rol diplomático y eximia ocasión que lo traía por allí, fue conminado por un turista a asumir el inesperado rol. "Mines are those blue", le dijo sosteniendo dos numeritos en la mano. Creyendo ver en la adversidad la oportunidad para hacer un poco propio del lobby del hotel, Rómulo Arístides Errechea Valencia se ocupó de descargar ciento veintitrés valijas para despejar cuanto antes el lugar y así poder pronunciar cuando antes su discurso. No fue una tarea fácil, ya que con una mano sostenía las hojas A4 y las propinas, y con la otra juntaba los numeritos como quien conserva orgulloso los jalones de una exitosa carrera . 

Al terminar había cosechado algunos dólares y más que palabras o palabritas, los numeritos, lo cual de alguna manera lo reconcilió con la matemática que siempre le había sido esquiva. El bus se fue, y antes de que pudiera retomar el podio, el dooorman de guantes blancos se dirigió nuevamente a él. "Bueno, listo, ahora rajá de nuevo para la plaza que si ve el gerente ve que no me estoy ocupando de las valijas me rajan a mí. Y no le digas a tus amigos con los que te juntás en el ombú, que si no se me llena el boliche de gente mal vestida y traspirada. Vía. Chau, si querés volvete a las cuatro que llega otro grupo". Rómulo quedó así parado en la vereda, lleno de palabras en su corazón y numeritos en la mano."Bueno, por lo menos los billetitos los cambio y me vuelvo en taxi". Pero ése también sería su fracaso. Sin contar con una copia del pasaje a San Salvador, a donde viajaba en unas semanas, no pudo cambiar los dólares que le habían dejado algunos de los integrantes del LXV Congreso de Odontología de la tercera edad. El 152 fue nuevamente testigo de los intentos de vivificar la relaciones con nuestro país acometidas por la República de El Salvador, país de largo nombre y poco territorio. Rómulo Arístides Errechea Valencia intento replicar esta misma paradoja. Llenar de palabras un pequeño territorio. Y Fracasó. El hotel fue vendido, y ni siquiera una placa recuerda hoy el acta firmada por su predecesor, el Licenciado Pestorejo y Sanabría, y el Dr. Abel Du Bois Landormy, la bella durmiente del bosque, piedra basal de los estudios binacionales en ornitología supuestamente conducidos entre ambos países.

Por Marcelo E. Lascano